Método Estivill para enseñar a comer
El doctor Eduard Estivill, experto en Neurofisiología y Pediatría, ha creado un método para ayudar a todos los padres que tienen problemas para dar de comer a sus hijos, ya sea porque estos solo aceptan tomar uno o dos tipos de alimentos y se niegan a probar comidas nuevas, porque juegan con la comida o hacen bolas con ellas, porque se niegan a comer…
Se puede aplicar a niños a partir de 6 meses, nunca antes. Tam- poco si tu hijo padece algún trastorno de salud o alimentario, si no sabe masticar o tragar, si existe pérdida de peso constante o si acaba de pasar por una situación estresante (mudanza, nacimiento de un hermano, fallecimiento de un familiar…).
Este método está basado en establecer y seguir una serie de pautas y rutinas. Para tener éxito, hay que ser pacientes, cons- tantes y firmes.
1 Las rutinas son muy importantes para los niños, les ayudan a estar seguros y a obedecer más fácilmente. Por lo tanto, lo primero es establecer un horario y un lugar fijo para las comidas y marcar unas pautas que habrá que seguir todos los días: lavarse las manos antes de ir a comer, ayudar a poner la mesa…
2 No os sentéis a la mesa hasta que la comida esté lista. Si permanece mucho rato sentado sin hacer nada, se cansará.
3 Si es muy pequeño, ayúdale a llevarse la comida a la boca. Si tiene más de 2 años, debe hacerlo él solo aunque tarde más tiempo. Eso sí, córtale la comida en trozos muy pequeños.
4 Si rechaza la comida y se niega a comer, deja los cubiertos con tranquilidad en la mesa y continúa comiendo tú sin prestarle atención. Repite esto tres o cuatro veces.
5 A la cuarta o quinta vez que intentes darle un trozo de co- mida y se niegue, retira el plato de la mesa y llévalo a la cocina. Déjale que se vaya a jugar sin regañarle ni gritarle. Es muy importante que no habléis del tema, vuestro hijo tiene que pensar que no os importa si come o no, si nota el valor que tiene para vosotros, lo usará como moneda de cambio.
6 Pasados 3 o 4 minutos, intenta de nuevo que se siente a comer. Si sigue sin querer, déjale sin comer nada hasta la siguiente comida. Puede beber agua en ese intervalo, pero ni zumos ni refrescos.
Para tener éxito, debes mantenerte firme y tenerle sin comer nada hasta la siguiente vez. Además, acuérdate de no gritarle ni enfadarte, la indiferencia es la mejor arma. No te preocupes si no funciona a la primera, si el niño lleva mucho tiempo por- tándose mal a la hora de la comida, os costará reeducar sus hábitos.
En cuanto el niño empiece a tener hambre y vea que solo pue- de comer cuando toca y lo que le ponéis en la mesa, verás có- mo cambia de actitud.
Redacción: Irene García
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