Especialistas en “Rabonas”
El fútbol es un deporte plagado de expertos: ejecutores de balón parado, cabeceadores, goleadores infalibles, arqueros ataja-penales…
Por: FIFA
in embargo, hay algunas jugadas puntuales que, al ser menos comunes, se han ido transformando en lujos, en mo- mentos sublimes que impregnan la memoria de los aficionados. En este rubro, encontrar especialistas es más complicado.
S
Una de esas jugadas es aquella que le exige al futbolista habilidad y rapi- dez para, con el balón en movimien- to, resolver una situación en la que se encuentra con perfil cambiado, y en lugar de utilizar su pata de palo para impactar el balón, decide pasar su pierna hábil por detrás de la de apoyo para golpearlo con su pie dúctil.
Si bien dista der ser universal, la denominación más aceptada para este movimiento es la de ‘rabona’, y recientemente recuperó protagonismo gracias al delantero argentino Matías Urbano, quien durante el pasado mes de agosto anotó dos golazos por esta vía en partidos consecutivos para Unión San Felipe de Chile.
La rabona de un infante El nombre rabona para describir a
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este movimiento data de septiembre 1948, y se debe al título de una nota que le dedicó una revista deportiva ar- gentina a un gol marcado por Ricardo
Infante, de Estudiantes de La Plata: “Un Infante que se hizo la rabona”. En argentina, la expresión “hacerse la rabona” se usa para referirse a aquellos estudiantes que faltan a la escuela sin el consentimiento de sus padres. Como además “infante” es sinónimo de niño, el título describía a la perfec- ción como el joven futbolista, de 24 años en ese entonces, había resuelto con un acto de rebeldía un balón que le había quedado para su pierna menos hábil.
“Entró en un ángulo, pero jamás pensé que iba a ponerla allí”, decía Infante en 1998, al cumplirse 50 años de su rabona. “Aquel gol no tuvo la repercusión que merecía. No existía la televisión y los medios gráficos no cu- brían todos los partidos”, se quejaba el sexto goleador histórico del fútbol argentino.
¿Defecto o virtud?
Uno de los futbolistas que transfor- mó a la rabona en un recurso eficaz fue Claudio Borghi. Campeón mun- dial con Argentina en México 1986 y actual entrenador de la selección de Chile, Borghi es uno de los referentes de Urbano. “No la hago como fan- tasía y nunca la tengo premeditada, aunque sí la entreno. Podría decirse que los goles fueron fruto de mi tra- bajo”, dijo el ahora conocido artillero.
La clave para volverse un especia- lista en la rabona, probablemente, está en la conclusión final del tutorial de Mueller: “¡Entrénala día tras día y trata de no romperte la tibia en el intento!”.
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