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Mun2 Normalmente comen maíz y frijol


Guatemala, con 14 millones de habitantes, soporta la mayor desnutrición crónica infantil de América Latina. Miles de familias de Guatemala subsisten con una precaria dieta alimenticia a base de granos y cereales ante la incapacidad económica de abastecerse de proteínas de origen animal


Guatemala corre el riesgo de hambruna en su costa Pacífica (sur), por la pérdida de cultivos como frijol y maíz a raíz de las lluvias en las últimas semanas, advirtió la asociación internacional Acción contra el Hambre (ACF-E).


Por: Danilo Valladares


temala vive en situación de pobreza y un 15% en extrema pobreza, mientras el 49% de los niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica, el nivel más alto de Latinoamérica y uno de los más elevados del mundo.


D


“Si se puede, compramos aunque sea un hueso en la carnicería cada 15 días, aunque regularmente la pasamos con maíz y fríjol”, admite Marvin Fajardo, un


campesino, padre de tres hijos, del sureño departamento guatemalte- co de Escuintla.


Como Fajardo, miles de familias


de Guatemala subsisten con una precaria dieta alimenticia a base de granos y cereales ante la incapaci- dad económica de abastecerse de proteínas de origen animal, como las que proveen carnes y lácteos, importantes para el crecimiento y desarrollo mental de las personas.


Este caso se repite a lo largo y ancho de este país, principalmente en el área rural y entre la pobla- ción indígena, y acaba muchas veces en un “cuadro de desnutri- ción crónica”, como le llaman los médicos, lo cual marcará su salud para el resto de su vida.


“Más del 70% del maíz ha sido dañado, bien por inundarse las plantaciones donde se estaba secando en planta o por pérdidas de reservas de los hogares”, dijo ACF-E para evaluar los impactos de las lluvias.


El porcentaje de frijol afectado


“aumenta hasta el 83%, ya que la mayoría estaba cultivado en los campos. Otros cultivos, como el plátano, las hortalizas y el ajonjolí, han sufrido también pérdidas por encima del 40%”, agregó el informe.


16 | Año 5 | Vol. 86 | 2011


Maíz y frijol son básicos en la alimentación de los guatemaltecos.


“En el desayuno comemos fri- joles y uno que otro pescadito que logramos capturar, en el almuerzo consumimos fríjol y arroz y en la cena lo mismo”, relató Fajardo, quien subsiste de la siembra de plátano en la comunidad Trocha Ocho del municipio de Nueva Concepción.


“Perdí mi cosecha de plátano, de la cual subsistimos, y ahorita estamos recibiendo víveres del Programa Mundial de Alimentos”, narró Fajardo.


Sin embargo, el drama no termina ahí. Dado que la siembra de dos manzanas de plátano no le alcanza para subsistir, este campesino suele trabajar en fincas aledañas para poder alimentar a su esposa y a sus tres hijos. “Pero por todas las inundaciones no hay empleo por ningún lado”, dijo, preocupado.


Cyntia Tabín, nutricionista del hospital Nacional del norocci- dental departamento de Totoni- capán, señaló que esta clase de alimentación provoca deficiencias en el crecimiento y desarrollo intelectual de los niños, quienes luego presentan bajo rendimiento y posterior deserción escolar.


e acuerdo con Naciones Unidas, más del 50% de los 14 millones de habitantes de Gua-


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