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URGENCIAS


Información al teléfono


El tiempo que permanecemos hablando por el teléfono de urgencias tiene que ser el mínimo necesario. El veterinario se tiene que hacer una idea de lo ocurrido para poder orientar al propietario de lo que debe hacer hasta llegar al centro clínico.


Las preguntas básicas que tendrás que responder por teléfono son:


• ¿Qué ha ocurrido? Debes responder brevemente dando la información básica de lo que ha pasado: atropello, caída, intoxicación, pelea, fracturas o heridas sangrantes, asfixia, etc. Dependiendo del motivo de la urgencia las indicaciones del veterinario serán distintas.


• ¿El animal está consciente y respira? El profesional tiene que saber si la vida del paciente corre un peligro inminente o si es un escenario menos grave.


• ¿Cuándo ocurrió el accidente? El tiempo transcurrido desde el accidente puede ser vital para el enfermo. Por ejemplo, los incidentes en los que prima el tiempo son intoxicaciones, torsión de estómago, ciertos atropellos o algunas heridas sangrantes, entre otros.


• ¿Qué síntomas o lesiones observas? Tienes que responder diciendo lo que más te está llamando la atención de la situación, es decir, está inconsciente o no se mueve, convulsiona, tiene vómitos y diarreas, fracturas óseas, sangra exageradamente, etc.


• ¿Cuánto tardarás en llegar a nuestro centro veterinario? Hay que indicar al profesional que te atenderá cuánto tiempo dispondrá para preparar el material o planificar los tratamientos necesarios (incluido acondicionar el quirófano, si fuera necesario). Así podrá recibir al paciente con todo organizado para atenderlo inmediatamente en cuanto llegue.


Los propietarios que se encarguen de los primeros auxilios del animal accidentado tendrán que comprobar sus constantes vitales: • Respiración. • Latidos del corazón. • Consciencia.


En las ocasiones más extremas, a veces, es necesario realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar in situ. Las actuaciones básicas son:


• Oxigenación. • Masaje cardiaco.


La realización de estas técnicas requieren una preparación previa, porque si no se podría perjudicar al paciente; por eso conviene tener aprendido cómo ejecutar estas maniobras de antemano. La mejor forma de conocerlas es a través de tu veterinario. En una de las revisiones habituales de tu mascota podrás preguntar a tu clínico.


El dolor y el miedo pueden transformar al animal más dulce en una fiera. Todo propietario debe acercarse con cuidado a la mascota accidentada, teniendo siempre bajo control la boca y las patas. Si muestra un comportamiento agresivo es primordial ponerle un bozal o cubrirle la cabeza y las uñas (pero permitiendo la respiración) para poder manipular al paciente. Así se inmoviliza parcialmente al herido y se evita cualquier daño a la integridad física de las personas.


En muchas ocasiones es de gran importancia que el paciente se maneje o se mueva lo menos posible. Puede haber problemas, como hernias discales, lesiones medulares, heridas, fracturas, etc., que no conviene que se manipulen mucho porque pueden agravar la situación.


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