Resultados
Menos de 15 puntos
Pasas mucho tiempo junto a tu hijo, observándole y conociéndole. Eres consciente de que no siempre a los niños y niñas les gusta o son aptos para todo; tienes en cuenta sus aptitudes y sus intereses propios por eso los respetas. Intentas guiarle en la vida, velando siempre por sus in- tereses y teniendo en cuenta sus preferencias.
Tratas de inculcarle confianza, otorgándole responsabilidades que se adaptan a su edad, evitando hacer las cosas tú mismo y mantienes una actitud positiva ya sea ante los éxitos como ante los fracasos.
Te preocupa el desarrollo de tu hijo y muestras interés en su autonomía pe- ro lejos de agobiarle o controlarle le motivas predicando con el ejemplo. ¡Buen trabajo!
Entre 15 y 25 puntos
Ayudar no es lo mismo que sobreproteger. No siempre respetas la perso- nalidad de tu hijo y decides todo en su lugar. Es cierto que tú eres un adulto y tienes mucha más experiencia en la vida que él, pero no debes olvidar que tu hijo no eres tú, ni siquiera una prolongación de ti. Tiene su propio carácter, sus intereses y sus gustos, a veces totalmente aleja- dos de los tuyos. No confías demasiado en que sepa salir por sí mismo de las situaciones, por eso controlas cada paso que da. Obviamente la edad marcará la autonomía del niño, pero todos, por pequeños que sean, necesitan su parcela de libertad, para expresarse, comunicar su voluntad y al fin y al cabo desarrollar su personalidad. Pasa tiempo con él o ella, sin un programa de actividades fijado. Déjale que improvise y te cuente qué le gustaría hacer, seguro que te sorprende. Concédele la oportunidad de ejercitar su curiosidad y lograr las cosas por sí mismo aunque fracase, y sin marcarle como único objetivo la perfección.
Más de 25 puntos
¡No es nada fácil estar a tu altura! Eres exigente y lo sabes, pero prestas poca atención a las necesidades de tu hijo/a. Marcas metas concretas y te decepcionas si no se alcanzan. ¡Cuidado! Esto puede acarrear graves consecuencias, la relación con tus hijos puede limitarse a dictarles órde- nes sin considerar sus demandas reales.
Recuerda que la motivación es esencial para definir adónde llegar y lo- grar los objetivos propuestos. La falta de habilidad para motivar te puede hacer recurrir a la presión, a ridiculizar, al castigo o a la amenaza, generando un ambiente hostil y aburrido que puede ser peligroso si acumula grandes dosis de frustración. Los niños pueden y deben apren- der gradualmente a tolerar y a vencer la frustración. Sólo así podrán su- perar los desafíos. Ofrécele tu cariño en los fracasos, tu apoyo para solucionarlos y felicítale cuando triunfe.
Exigiéndole metas inalcanzables podrás echar a perder la seguridad en sí mismo, necesaria para enfrentarse a los retos de la vida. ¿Cómo podrá ser feliz si nunca encuentra tu aprobación?
**El objetivo de estos test es meramente lúdico y de entretenimiento. En ningún caso pretenden ser una herra- mienta para un análisis psicológico, ya que carecen de validez clínica.
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