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el Cuervo Imaginario
Un tiempo después, mi abuelo me alejó del patio y me llevó a un baldío, que era
el sitio al que las gallinas llevaban a empollar sus huevos. Si mi abuelo hubiera sido una
persona excesivamente persistente, se habría metido al baldío para coger los huevos.
-¿Por qué no coges los huevos cuando las gallinas los mueven al baldío?- le
pregunté.
-Es que ya cuando los llevan al baldío, el gallo los ha fecundado para que nazcan
pollos. En ese caso, no tiene sentido cogerlos para comer, ya que contienen un pollito.
Marqué el huevo de la gallina pinta para que vieras que los mueven al baldío-.
-¿Y como saber si la gallina pinta movió el suyo al baldío?- le pregunté.
-Es sencillo- me dijo. –Vamos al baldío juntos, para que veas a los pollitos que
nacieron.
Fuimos caminando al baldío y encontramos una gallina con muchos pollitos detrás de
ella. Entre los pollos comunes, había un pollito con la misma rareza del plumaje de la
gallina pinta.
-Lo debe de haber empollado otra- me explicó.
Más o menos para ese mismo tiempo, mi abuelo me habló de la crianza de los
pollos.
-Ya viste que son otras las gallinas que empollan el huevo de la gallina pinta- me
dijo. -La crianza de los animales empieza de esa manera. Tú coges una raza distinta
a la raza que domina. El pollito diferente se cría con los pollos que se parecen. Y de esa
manera obtienes cruces de la gallina pinta con los pollos ordinarios.
-¿Por qué marcamos los huevos?- le pregunté.
-No más quería que vieras que las otras gallinas se los llevan- me dijo. –Ya que
algo similar sucede con los otros animales, sólo que es más difícil observar ese fenómeno
en los animales placentarios como nosotros.
Esto último que me dijo mi abuelo me dio qué pensar, ya que la mayoría de mis tías eran
trigueñas como mi abuelo, y mi mamá, que también era su hija, era rubia y de ojos
azules. No obstante la observación que hiciera de mi mamá, y de lo curioso que resultaba
ver a mi mamá rubia entre sus hermanas trigueñas, no le pregunté a mi abuelo cómo
fue que eso sucedió.
-¿Nosotros somos tus pollos pintos?- le pregunté.
número 40-41, julio 2008 a junio de 200942
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