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el Cuervo
modernismo la defendió bajo el concepto de
Ideológicamente tiene el mismo mensaje de
patria, al punto de pedir que no se vendiera al
esta parábola, el cual se refuerza con el
extraño. Los escritores del treinta recalcaron el
pensamiento de Oseas, uno de los doce profetas
expolio económico de la tierra puertorriqueña y
menores, pero todo ello en función de la
el amargo vía crucis del jíbaro.
naturaleza. Aunque aparecen otras referencias
bíblicas, sólo me detendré en esta idea.
Este cuadro de explotación, abandono e
El Hijo Pródigo es una de las tres parábolas
indiferencia lo ha denunciado con gran
de la misericordia. En ella se muestra el corazón
vehemencia don Enrique A. Laguerre en su
amoroso del padre y el arrepentimiento del hijo.
quehacer literario. Nacido en el barrio Aceitunas
En el fondo, uno no sabe a quién admirar más, si
de Moca, hijo de padres campesinos, forjó su
al padre por su generosidad, o al hijo por su
alma jíbara en plena convivencia con la
sinceridad.
naturaleza y la mantuvo incólume durante su larga
vida.
Estructuralmente podemos establecer un
paralelismo entre ambas narraciones. En la
Su obra, por un lado, denuncia los excesos
parábola evangélica, el hijo menor le pide al padre
de las corporaciones y los terratenientes con
la parte de la herencia que le corresponde y la
nuestro campesinado y, por otro, advierte a los
dilapida en francachelas. Cuando se queda sin
puertorriqueños –se podría decir también que
dinero, todos le dan la espalda y pasa hambre.
al ser humano en general- sobre los peligros de
Entonces decide regresar a la casa paterna. El
maltratar y abandonar la tierra. Deseo fijarme
padre, que todos los días se sentaba a esperarlo,
en esta última idea, centrándome en su novela
lo recibe con los brazos abiertos. Por su parte,
Los gemelos (1992), la cual desafortunadamente
la novela narra que Chedós, el menor de los
no ha tenido el reconocimiento que merece.
hermanos gemelos, vende su herencia y se va a
los Estados Unidos donde la gasta en bebelatas.
Don Enrique entiende que para nosotros, la
Luego regresa a la Isla y su hermano, cual otro
tierra tiene un papel mucho más importante que
padre generoso, lo recibe con los brazos abiertos.
para los europeos. Ya que, según explica en
Pero este regreso a la casa paterna le hace ver
uno de sus ensayos: Los americanos “[…]
el estado de abandono e indiferencia en que está
estamos más cerca de la naturaleza, casi diría
el agro puertorriqueño. Veamos más
en el ‘tercer día de la creación’. Esto nos acerca
detalladamente esta similitud en once cuadros:
más a los indígenas americanos quienes, por ser
de procedencia mongólica, obraban en asidua
1. Un hombre tenía dos hijos, uno mayor
comunión con lo natural”. Recordemos que,
y otro menor (Lucas 15:12).
según el relato sacerdotal del Génesis 1:9-13,
Chemaro era el mayor de los gemelos, nació
en el tercer día Yahvéh separó las aguas de la
una hora antes que su hermano Chedós (25).
tierra y de ella brotaron las plantas.
2. El menor le pidió al padre la herencia
Laguerre concibe tierra y persona como un
que le correspondía (Lucas 15:12).
mismo ente, en una visión casi religiosa de este
Cuando don Fulgencio, el padre, muere,
binomio, tal como lo visualizaban nuestros
Chedós le vende a su hermano la parte de la
aborígenes; de hecho, en esta novela recrea
herencia que le correspondía (18).
varios mitos taínos. El relato se estructura a base
de la parábola del Hijo Pródigo que narra San
3. Al recibir la herencia, el hijo menor
Lucas en el capítulo quince de su Evangelio.
25Año 20-21, Número 40-41, julio a junio de 2008-09
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