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Las heroínas olvidadas de La Llamarada
de Josefina sería una mejor garantía para procrearde esta manera, reconstruir un cuadro familiar y
unos hijos sanos y fuertes. Él lo confiesa: “¡Quésocial muy revelador sobre la situación de la mujer
saludable y lozana esta “gallega teórica”...! Seríapuertorriqueña de aquella época, a través de la
buena madre para unos hijos hermosos. Muchashistoria íntima de un puñado de mujeres
veces he pensado en mis hijos futuros; me preocuparepresentativas de nuestra sociedad. Laguerre se
la suerte de los que serán “carne de mi carne yrecrea en el acontecer cotidiano, tan revelador y
huesos de mis huesos”. ¡Yo no quisiera tener hijossugerente, pues debemos recordar que para el autor
tristes y enfermos! El solo pensarlos me llena deresulta mucho más significativa la historia vivida en
pavor; ¡es una tortura oír el llanto de un niño triste!la intimidad que la que encierran los grandes hitos
Preferiría no tenerlos nunca antes de echarlos a sufriro los magnos acontecimientos.
al mundo. ¡Yo no quisiera contribuir con mi sangre
Las mujeres de La llamarada pertenecen a
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a una humanidad caída! En otro encuentro con
estratos sociales opuestos, bien de la clase
Josefina se reafirma y reconoce: “Rebosa salud y
alta,como las habitantes de Santa Rosa y de
parece hija del sol y de la brisa campera, firme el
Palmares, o bien de la clase trabajadora, comolas
busto, con inconfundibles muestras de vigor. Muy
jíbaras, pues en el país prevalecía una economía
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digna de ser cantada en églogas triunfales”.
agrícola y la clase media aún no se había
Cuando Borrás se va a despedir de Delmira y la ve
desarrollado, lo que acentúa las diferencias sociales
muy triste y realmente enferma, se reafirma en su
y económicas.
decisión de casarse con Pepiña y reconoce: “Tengo
que confesarlo: aun cuando la hubiese amado como
Se podría afirmar que existe un contraste entre
a Pepiña ¡no hubiera podido casarme con ella! No
los dos principales caracteres femeninos: Delmira
hubiera podido. A mí me domina un invencible
aparece caracterizada como una muchacha pálida
deseo de tener hijos fuertes y sanos. Los veo ya
e inapetente, muy delicada de salud que finalmente
correteando al aire libre. Y me da una inefable
quedó postrada en una cama, víctima de una grave
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lástima el pensarlos tristes y enfermos...”
anemia perniciosa; Pepiña, en cambio, es una joven
muy fuerte y vital, saludable y lozana. Aunque Juan
De todos los personajes femeninos el mejor
Antonio tuvo muchas dudas relacionadas con los
trazado y el que muestra más determinación es el
sentimientos que les inspiraban ambas jóvenes, llegó
de Pepiña, quien se comporta como una mujer justa
a la conclusión que por Delmira sólo sentía cariño
y liberal, enemiga de los prejuicios sociales. Supera
fraternal y que a Pepiña no podría quererla nunca
a Juan Antonio en decisión, carácter y voluntad de
como a una hermana, por ella sentía un amor
lucha; cuando ella ve que el joven atraviesa un mal
apasionado. Tal vez influyó en su decisión el que
momento y está a punto de flaquear le dice que no
Delmira fuese tan enfermiza, ya que le horrorizaba
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se acobarde y que siga adelante, por lo que
traer niños débiles al mundo. Vemos cierta
consideramos que Pepiña fue una influencia decisiva
semejanza entre Delmira y la Silvina de La charca,
en la toma de conciencia final de Borrás y en su
ambas mujeres están de cierta manera determinadas
regreso a la hacienda Atalaya.
por factores hereditarios, como un rezago del
Naturalismo, tal parece que las mujeres criollas
En general todas las mujeres de la novela están
tenían cierta predisposición a anemias debilitantes,
subordinadas al orden patriarcal establecido y su
incrementada por las míseras condiciones sociales
campo de acción confinado al ámbito del hogar, ya
y humanas en que vivían -aunque no en el caso de
que se les educaba para desempeñarse como
Delmira-. Por lo que a la hora de elegir una madre
esposas y madres abnegadas, siempre dispuestas
para sus hijos, Borrás prefiere a una francesa
a obedecer los deseos y las órdenes del marido
acriollada, quizás pensando que la sangre extranjera
quien constituía el eje principal de la familia. La
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Azucena Hernández Reyes
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