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Las heroínas olvidadas de La Llamarada
a la miseria en que vive, no es menos desventurada
de comportamiento entre jíbaros y jíbaras: Los
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que la de las campesinas de La charca” . Como
hombres alternaban y conversaban de diferentes
apreciamos, en las familias campesinas de los años
temas “en tanto que las mujeres de la casa siguen
treinta imperaba un régimen patriarcal, y se
atareadas en el fogón atacuñando chámaras entre
consideraba al hombre como la figura rectora, por
las tres piedras debajo de la olla. Ahora se disponen
más humilde que fuese su posición social o
a hacer café; unas de las visitantes se aprestó a
económica.
moler el aromático grano y ya se oyen los golpes
en el sólido mortero. Esta tarde se hicieron las
Sin embargo, cuando Ramona, la esposa de
regalías: esponjados, dulce de batata, pasteles para
Ventura Rondón, enviuda queda totalmente
los más allegados y otras golosinas. Traen a la dueña
desamparada y debe asumir las riendas del mísero
de la casa al retortero, y la mujer va de un sitio para
hogar. Esta mujer se las ingenia para que sus
otro, diligente. Es una mujer de mediana edad,
numerosos hijos no mueran de hambre y se dedica
pálida, con los ojos llorosos debido al humo que se
a destilar ron clandestino para sobrevivir. Demuestra
encierra en la cocina”. (105)
ser una mujer decidida y con suficiente iniciativa,
pues se sobrepuso al dolor de la pérdida de su
La mayoría de las jóvenes campesinas
marido y de uno de sus pequeños hijos que según
constituyen muchachas recatadas que siguen a su
sus propias palabras “se jinchó y se puso como un
aire las modas citadinas y algunas llegan a parecer
tayote...y se fue trasito de Ventura”. (163) Cierto
“guácaras de los seborucos” (20) porque visten
es que se dedicaba a realizar una actividad ilegal,
trajes mal cortados o llevan el pelo demasiado largo;
pero también es cierto que para una mujer jíbara
otras, más atrevidas, pretenden ir a la última moda
como ella sin la más elemental instrucción y sin ningún
y usan un maquillaje exagerado y trajes
tipo de preparación, no existían muchas otras
excesivamente cortos, ajustados y reveladores. Sin
opciones.
embargo, las que consiguen sorprender a todos son
dos mozas bastante guapas que han vivido algunos
El caso de la mujer de Balbino Soltrén, resulta
meses en el pueblo y visten modernos atuendos y
uno de los pocos casos en el que vemos a una mujer
medias de seda, además llevan el pelo corto, se
jíbara abandonarlo todo por seguir el llamado de la
han arreglado las cejas y depilado las axilas, en fin
pasión. El marido -que la adoraba- no se pudo
tratan de romper con las costumbres establecidas
sobreponer a esta dolorosa afrenta, y todos los
y estar a la vanguardia de la moda. Muy conscientes
compañeros solían gastarle desagradables bromas
de ello, disfrutan con exhibirse y pavonearse ante
sobre este tema, pues si bien entre los hombres las
todos, se muestran atrevidas y coquetas.
conquistas y aventuras son sinónimos de hombría
y hasta se les admira por ello, la traición femenina al
El estrato social al que pertenece la mujer
marido va en menoscabo de dicha hombría y se
coqueta parece determinar la reacción del hombre,
considera una deuda de honor que generalmente
tal como lo podemos comprobar en el
se lava con sangre; el mismo Balbino le confiesa a
comportamiento de Juan Antonio Borrás. Ante
Borrás: “Yo quería a mi primera mujer con
Margarita Sandoval, aunque la joven coquetea para
delirio...Pero ella se fue con otro y hube de
acariciar sus carnes tibias, sus formas turgentes!
conformarme con mi suerte. Por un milagro, sin
Confieso que esta mujer saca a cualquiera de sus
embargo, no me volví criminal”. (108)
casillas. Hay en ella cierta actitud de diosa pagana
Durante la fiesta de fin de año, ofrecida por
Navarro Carrascal, Oscar E. (2004).
uno de los obreros de Santa Rosa, a la que acude
Psicología ambiental: visión crítica de una
Juan Antonio Borrás, comprobamos las diferencias
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Azucena Hernández Reyes
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