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el Cuervo
ocasiones ser más decidida que el propio Borrás. muy desgraciado. Apreciamos que la violencia
doméstica ya constituía una desgracia social, que
La conducta de Pepiña demuestra que la joven en lugar de desaparecer ha alcanzado, en los
poseía una acusada personalidad, así como tiempos actuales, dimensiones apocalípticas y se
seguridad, decisión y valentía. No era lo común, en ha instituido en uno de nuestros más terribles lastres.
las jóvenes de su época, que la muchacha sostuviera La joven se convierte en una víctima más de este
abiertamente la mirada del enamorado, ni mucho mal y se comporta como una mujer resignada y
menos que lo animase a declarársele. Se aprecian sumisa, porque le f2``€ la decisión y la voluntad
también rasgos de naturalismo, en la concepción para enfrentarse al marido, terminar con sus abusos
del personaje porque esta muchacha saludable y y rehacer su vida. Por el contrario los acepta sin
fuerte, sí sería una madre apropiada, en opinión de protestar, como todavía hoy, en pleno siglo XXI,
Juan Antonio. hacen muchas mujeres. Carlos, el amigo de
juventud de Juan Antonio, nos refiere: “Ella se ha
consumido trabajando para el holgazán. Después
SARAH de todo, de ello tiene la culpa Sarah, por creer en
apariencias. Como él aunque pobrete, pertenece
Sarah es una jovencita de sólo dieciséis años, a ese grupo equívoco que llaman “de buena familia”,
humilde, sentimental, soñadora, abnegada e ingenua, la ingenua creyó que iba a ser feliz, ¿entiendes?
que fue la novia de juventud de Juan Antonio. Vivía Nada, tonterías. Tú sabes que de mil mujeres mil
sola con su madre y ambas cosían para sobrevivir. una son tontas de remate”. (222) Estamos
Esta joven también conserva una aureola de heroína conscientes que Laguerre ha defendido la
romántica como se aprecia en las palabras de reivindicación social de la mujer y su derecho a la
Borrás: “La encontré más bella que nunca, libertad de elección, por lo que nos parece que
arreboladas las mejillas, tristes los ojos, con unos este comentario peyorativo hacia la inteligencia
deliciosos pucheritos, trémula la voz, palpitante el femenina que hace este personaje, no es compartido
pecho....” (24) Aunque finalmente huye de ella, por el autor. Sin embargo, es la forma en que
anteponiendo la razón al corazón. Sarah era muy comúnmente se piensa, máxime en aquellos tiempos.
pobre pero orgullosa, como nos revela Juan
Antonio: “Mi antigua novia era muy católica; LAS AMIGAS DE PEPIÑA
guardaba su fe como una reliquia de los “buenos
tiempos”, cuando sus padres eran ricos. No podía, Tanto María Antonia del Valle, la hija de Ramiro
por orgullo, renunciar a su fe, y para ella era un del Valle y Rosa Moreau, como Margarita Sandoval
goce extraordinario salir taconeando de su casuca eran muchachas hermosas, coquetas, vanidosas y
con la mantilla en la mano hacia la casa de Dios. frívolas. Esta última, notablemente más voluptuosa
Ingenuamente se creía con más importancia. y sensual, gustaba de mostrarse provocativa y
Atavismos infundados. Aquí es donde más lejos osada, a la vez que alardeaba de sus costumbres
se está de la verdadera humildad cristiana y donde modernas y muy americanizadas. La Sandoval no
se ponen más de relieve las pequeñas cosas”. (141) tenía reparos en violar las normas establecidas y
La religiosidad de esta joven está volcada hacia las disfrutaba escandalizando a los demás, como el día
apariencias como la de las Alzamora. que montó a caballo “enjorquetada” y a pelo con
el traje por encima de las rodillas. (84-86) José J.
Siempre pendiente de los convencionalismos Beauchamp la considera como uno de esos “seres
sociales, Sarah se casó con un pretendiente de muy anfibios, que sufren una crisis de identidad y no
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buena familia, pero resultó ser un vago y un borracho saben lo que en realidad son”. No hay dudas de
que la maltrataba, por lo que su matrimonio fue que Margarita es una “adelantada” para su época,
17Año 20-21, Número 40-41, julio a junio de 2008-09
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