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el Cuervo
finalidad de generar el espacio correspondienteligereza de sus afirmaciones efervescentes
en donde se puedan desplegar las nuevas vocesinstancias de objetividad, razón y prudencia.
más allá de toda malsana y obligada angustia de
En el prólogo de Mal(h)ab(l)ar, la conocida
influencias. Importante, al respecto, las siguientes
antología del 97, Mayra Santos Febres relata
palabras —que casi a manera de manifiesto—
cómo tal columna “destapó una olla de grillos” y
dicen lo siguiente:
promovió involuntariamente a una delineación
más clara del perfil de las últimas promociones
“…de lo que estamos sedientos, toda la
literarias de la Isla. Asimismo, en el 2004, Rafael
vida y un mes más, es de azul distancia y
Acevedo —en una entrevista realizada por
espacio apropiados para respirar nuestro
Melanie Pérez en Palabras encontradas, libro de
trozo de oxígeno; para ejercer nuestra
reciente publicación— ha comentado
firme y vigorosa voluntad de construir;
irónicamente que aquellas afirmaciones de la
para tejer y levantar, con nuestras
narradora cubano-puertorriqueña no provinieron
contadas virtudes y cuantiosas flaquezas,
sino del círculo de la industria cultural; y, en
sílaba tras sílaba, palabra sobre palabra,
consecuencia, carecieron siempre de la facultad
un sólido y reluciente edificio que refleje
de nombrar con verdadero trasfondo crítico la
nuestro espíritu y que resulte idóneo a
delicada situación del asunto abordado. En una
nuestros gustos y medidas; para clavar
onda similar a lo antedicho, el texto de Edgardo
nuestras ávidas uñas en el sagrado lomo
Nieves Mieles, que obra como “chispeante
del porvenir. Todo ello exigiéndonos
prólogo” al libro que comentamos, se erigió (y
siempre el rigor de las abejas. Todo ello
se erige aún) como un urgente y vigoroso
con el único y justo fin de cumplir a
desmantelamiento del de Montero.
cabalidad con la faena como fieles
testigos de nuestro tiempo. Sólo así
Vale resaltar del mismo el
nuestras huellas podrían perdurar en la
posicionamiento dialógico desde donde esgrime
conciencia viva de la posteridad. (Que
su crítica. No es la voz del escritor parricida la
así sea.)”
que toma la palabra aquí (habría sido muy fácil
“amolar cuchillo alguno en la noble garganta de
3
cualquier padre, madre, abuelo o demás
familiares de tan egregio y amado árbol
La Segunda parte, titulada Cavilaciones de
genealógico” —el literario, por supuesto—, para
un aura tiñosa y otras cápsulas de hilaridad para
citar del mismo ensayo). Más bien es la voz del
espantar la estulticia, conforma un registro
escritor juicioso, ético, quien, en trascendencia
multitemático y polifónico que encuentra un hilo
de la impetuosidad a la que pudo haber derivado
conductor en su particular forma de apalabrar la
según la calentura del momento, construye su
subjetividad ante el efecto devastador del
enunciación de cara a una responsabilidad
tiempo. El poeta se vale en este apartado de
generacional e histórica; esto es: sobre la base
una vasta gama de reflexiones, anécdotas, slo-
de una continuidad meritoria que reconoce como
gans publicitarios, salidas humorísticas, extractos
suya en el espesor de una tradición de la cual se
de diarios, epitafios, aforismos ácidos, estampas
hace cargo en función de asimilarla y
reescriturales y metaliterarias, y otros subgéneros
transformarla sensatamente. Así, al grave gesto
discursivos. Todo ello en función de textualizar,
hegemónico y excluyente que rezuma el artículo
a través de un conjunto de voces de distinta
de la mencionada narradora, Nieves Mieles
índole, la experiencia del sujeto humano ante la
opone la frescura de una diversidad
temporalidad ineludible —muchas veces injusta
inclusiva,fuertemente democrática, con la
109Año 20-21, Número 40-41, julio a junio de 2008-09
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