This page contains a Flash digital edition of a book.
Librodot El chiste y su relación con lo inconsciente Sigmund Freud

De aquellos ejemplos de chiste inocente en los que no existía peligro alguno de que
nuestro juicio fuera inducido en error por el contenido o la tendencia, tuvimos que deducir
la conclusión de que las técnicas del chiste son por sí mismas fuentes de placer.
Examinemos ahora si tal placer puede ser atribuido al ahorro de gasto psíquico. En un
grupo de estos chistes (los juegos de palabras) consistía la técnica en dirigir nuestra
atención psíquica hacia el sonido de las palabras en lugar de hacia su sentido, y dejar que la
imagen verbal (acústica) se sustituya a la significación determinada por relaciones con las
representaciones objetivas. Parece justificado sospechar que este proceso origina una
considerable minoración del trabajo psíquico y que, inversamente, el abstenernos de este
cómodo procedimiento, en el apropiado y riguroso empleo de las palabras, es cosa que no
llevamos a cabo sin un cierto esfuerzo. Podemos asimismo observar que, en aquellos
estados patológicos de la actividad mental en los que se halla efectivamente limitada la
posibilidad de concentrar gasto psíquico en un punto determinado, la imagen sonora de las
palabras sustituye a la significación de las mismas, y el enfermo avanza en su discurso
siguiendo las asociaciones «externas» de la representación verbal en lugar de las
«internas». También en el niño, acostumbrado aún a manejar las palabras como objetos,
observamos la tendencia a buscar tras de un mismo o análogo sonido verbal igual
significación, tendencia que es fuente de graciosos errores que hacen reír a los adultos.
Cuando después, en el chiste, hallamos un innegable placer al trasladarnos, por el uso de la
misma palabra o de otra análoga, de un círculo de representación a otro muy lejano (como
en el ejemplo del home-roulard, desde el de la cocina al de la política), este placer puede
muy bien atribuirse al ahorro de gasto psíquico. El placer que proporciona tal «corto
circuito» parece asimismo ser tanto mayor cuanto más extraños son entre sí los dos círculos
de representaciones enlazadas por la palabra igual; esto es, cuanto más alejados se hallan
uno de otro y, por lo tanto, cuanto mayor es el ahorro de camino mental, procurado por el
medio técnico del chiste. Anotemos, por último, que el chiste se sirve aquí de un medio de
conexión que a menudo es rechazado y cuidadosamente evitado por el pensamiento regular.

Un segundo grupo de medios técnicos del chiste -unificación, similicadencia,
múltiple empleo, modificación de conocidos modismos, alusión a citas literarias- muestra el
definido carácter común de ofrecernos algo ya conocido allí donde esperábamos encontrar
algo nuevo. Este reencuentro de lo conocido es en extremo placiente, y no hallamos
dificultad alguna para reconocer tal placer como placer de ahorro y tributo al ahorro de
gasto psíquico.
Parece generalmente aceptado el hecho de que el reencuentro de lo conocido
produce placer. Así escribe Groos: «El reconocimiento se halla siempre ligado allí donde
no ha llegado a mecanizarse excesivamente (como en el acto de vestirnos, etc.), a
sensaciones de placer. Ya la simple cualidad de lo conocido se muestra acompañada por
aquel suave bienestar que invade a Fausto cuando, tras de un sospechoso encuentro, penetra
de nuevo en su laboratorio»… «Si el acto del reconocimiento es de este modo productor de
placer, podremos esperar que el hombre incurra en el deseo ejercitar esta facultad por sí
misma, y, por tanto, experimente con ella un juego. Efectivamente, Aristóteles ve en la
alegría del reconocimiento la base del goce artístico, y no puede negarse que este principio
no debe ser perdido de vista, aunque no posea una tan amplia significación como
Aristóteles le atribuye».

68
Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68  |  Page 69  |  Page 70  |  Page 71  |  Page 72  |  Page 73  |  Page 74  |  Page 75  |  Page 76  |  Page 77  |  Page 78  |  Page 79  |  Page 80  |  Page 81  |  Page 82  |  Page 83  |  Page 84  |  Page 85  |  Page 86  |  Page 87  |  Page 88  |  Page 89  |  Page 90  |  Page 91  |  Page 92  |  Page 93  |  Page 94  |  Page 95  |  Page 96  |  Page 97  |  Page 98  |  Page 99  |  Page 100  |  Page 101  |  Page 102  |  Page 103  |  Page 104  |  Page 105  |  Page 106  |  Page 107  |  Page 108  |  Page 109  |  Page 110  |  Page 111  |  Page 112  |  Page 113  |  Page 114  |  Page 115  |  Page 116  |  Page 117  |  Page 118  |  Page 119  |  Page 120  |  Page 121  |  Page 122  |  Page 123  |  Page 124  |  Page 125  |  Page 126  |  Page 127  |  Page 128  |  Page 129  |  Page 130  |  Page 131  |  Page 132  |  Page 133  |  Page 134  |  Page 135  |  Page 136
Produced with Yudu - www.yudu.com