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Vísperas y Completas, porque de estas horas hermano perezoso que se entrega al ocio y a
del día se dijo: "Siete veces al día te alabé". la charla, que no atiende a la lectura, y que no
Pues de las Vigilias nocturnas dijo el mismo sólo no saca ningún provecho para sí, sino que
Profeta: "A media noche me levantaba para aun distrae a los demás. Si se halla a alguien
darte gracias". así, lo que ojalá no suceda, repréndaselo una
Pero se añade: “La ociosidad es enemiga y otra vez, y si no se enmienda, aplíquesele
del alma. Por eso los hermanos deben ocuparse el castigo de la Regla, de modo que los demásteman”.
en ciertos tiempos en el trabajo manual, y a El domingo, día de descanso, no lo era
ciertas horas en la lectura espiritual”. La para la lectura: “El domingo dedíquense también
máxima se concreta en una frase celebre –Ora todos a la lectura, salvo los que están ocupados
et labora- (reza y trabaja). Los monjes tenían en los distintos oficios”
que labrar la tierra, recoger la cosecha y Al final, la bondad y humanidad de San
ocuparse de todos los servicios necesarios Benito, le lleva a tomar en consideración y
para la vida: cocina, limpieza etc. levantar la mano a ciertos hermanos, dejando
En la regla de San Benito, el estudio claro que nadie deber permanecer ocioso: “A
está equiparado al trabajo manual. De tal aquel que sea tan negligente o perezoso queno quiera o no pueda meditar o leer,
forma que el capítulo dedicado a esta encárguesele un trabajo, para que no esté
importante faceta recibe el nombre de <El ocioso. A los hermanos enfermos o débiles
trabajo manual de cada día> encárgueseles un trabajo o una labor tal que,
Especifica que “Desde la hora cuarta ni estén ociosos, ni se sientan agobiados por
hasta aproximadamente la hora de sexta, el peso del trabajo o se vean obligados a
dedíquense a la lectura” y además “Después abandonarlo. El abad debe considerar la
de Sexta, cuando se hayan levantado de la debilidad de éstos”.
mesa, descansen en sus camas con sumo No nos debe extrañar, ahora, que la
silencio, y si tal vez alguno quiera leer, lea biblioteca fuera junto con la Iglesia el centro
para sí, de modo que no moleste a nadie” del monasterio. Y que los copistas, que era la
Resulta interesante esta referencia a forma de agenciarse libros, fuera una labor
la lectura silenciosa. La lectura mental, según altamente estimada. Y su sustracción o perdida
Jorge Luis Borges7 fue desconocida en la valorado como un delito tan grave que era
antigüedad y el primer testimonio escrito merecedor de la excomunión, según reza la
–según él- de alguien que sabe leer en silencio cédula que se encuentra expuesta en la
lo encontramos en las Confesiones de S. Universidad de Salamanca: “Hay excomunión
Agustín8. reservada a su Santidad contra cualesquiera
Insiste la Regla en la lectura: “Desde el personas que quitaren, distrajeren, o de otro
catorce de septiembre hasta el comienzo de cualquier modo enajenaren algún libro,
Cuaresma, dedíquense a la lectura hasta el fin pergamino o papel de esta biblioteca, sin que
de la hora segunda... Después de comer, puedan ser absueltos hasta que esta esté
ocúpense todos en la lectura o en los salmos. perfectamente reintegrada”. De esta forma
En los días de Cuaresma, desde la mañana el monasterio benedictino fue el puente con
hasta el fin de la hora tercera, ocúpense en la cultura antigua, a la que con devoción procuró
sus lecturas, y luego trabajen en lo que se les conservar y transmitir.
mande, hasta la hora décima” El monasterio era la posada en los largos
La Regla invita a lecturas sistemáticas trayectos que ciertas personas de cultura
y no a un picoteo, por eso dice: “En estos días tenían que realizar. Sto. Tomas, por ejemplo,
de Cuaresma, reciban todos un libro de la abandonó su tierra en Italia para dirigirse a
biblioteca que deberán leer ordenada e Colonia en Alemania para asistir a las clases
íntegramente. Estos libros se han de distribuir 7.- Borges, Jorge Luis. Otras Inquisiciones. <Del culto de los
al principio de Cuaresma.” La lectura era tan libros> “San Agustín fue discípulo de San Ambrosio, obispo de
importante que no se dejaba al gusto o gana Milán, hacia el año 384; trece años después, en Numidia, redactósus Confesiones y aún lo inquietaba aquel singular espectáculo:
de los monjes: “Ante todo desígnense uno o un hombre en una habitación con un libro, leyendo sin articular
dos ancianos, para que recorran el monasterio las palabras”.8.- San Agustín. Confesiones. “Cuando Ambrosio leía, pasaba la
durante las horas en que los hermanos se vista sobre las páginas penetrando su alma, en el sentido, sin
dedicana la lectura. Vean si acaso no hay algún proferir una palabra ni mover la lengua”.
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